Aleluia! Juanjo Elezkano

domingo, 30 de noviembre de 2014

Ander Manterola berbetan entrevista

“La solidaridad es un asunto de pobres; los ricos pactan entre sí”
Que no le atribuyan la virtud de la contemplación. Dicho en plata, Ander Manterola es un culo inquieto preocupado por su cultura, los jóvenes y los avatares de su tiempo, leemos en el DEIA.
Zorionak Ander zure santuaren egunean!

“Si me deja diez minutos para mis oraciones de la tarde, le llevo a Bilbao”. Oyéndole hablar así desde un despacho situado en el Instituto Labayru que él mismo creó, uno diría que Ander Manterola es un sacerdote a la vieja usanza: rezos y gestos de misericordia. Pero hay otro hombre tras esa amable semblanza, uno que ha defendido a capa y espada el euskera, cuyo futuro pasa por la “socialización”; un hombre al que le repugna la violencia, que pasó miedo en la comisaría de Indautxu, y que ha afrontado el gran desafío de una descomunal obra, el atlas etnográfico de la Vasconia; un hombre que contribuyó a escolarizar a las primeras andereños, que vivió en Lovaina, que denuncia la pederastia allá donde se produzca y que apuesta por una vida biológica en pleno siglo XXI, la era de la tecnología.

¿Cómo así?
- Con un Concorde usted puede llegar de París a Nueva York en tres horas y media, pero el desayuno tarda el mismo tiempo en digerirse que si está sentado en un sofá. Es lo que se llaman las dos velocidades.

¡Es el ritmo de los tiempos!
-Todo invita al vértigo. Es todo tan veloz, tan vertiginoso que el presente es líquido, se evapora según llega. Con la vida tecnológica corremos el riesgo de pasarnos de velocidad, de quedarnos en esa dinámica cuando hay cosas más estables, problemas que resolver desde una perspectiva humana y no tecnológica.

Hay quien piensa que las ONG son la religión de nuestro tiempo...
-Yo lo he pensado alguna vez. Es un servicio humano y fraternal, pero responden a un humanismo y eso no es el cristianismo. El cristianismo es el seguimiento a Jesús.

¿A quién seguimos hoy? ¿A la tecnología?
-Igual a nadie. Igual es lo que falta.

¿A quién seguir?
-Entre nosotros, en Occidente, tampoco hay grandes líderes. Veo una especie de vacío en Europa. Al ritmo que va este mundo somos más movidos que motores pero no veo a nadie con capacidad de arrastre.

Recuerdo un día, en Bilbao, cuando los enfermos acudían a tocar a Vicente Ferrer para sanarse...
-Hay necesidad de tocar. En la religión no todo es espiritual. Jesús tocaba para sanar, Tomás tuvo que tocar para creer. Llegamos al santuario de Urkiola y tocamos, tocamos el manto de la Virgen y abrazamos al santo tras peregrinar... Tocar no es malo.

Sentencia arriesgada, ahora que se habla tanto de la pederastia en la Iglesia...
-Me escandaliza y me apena. Es terrible ocultarlo. Apoyo la denuncie a la autoridad como se denunciaría, que sé yo, a un fontanero.



¿Sin peros?
-Hay quien habla de lapsus humanos, pero si está todo tan organizado... Es un crimen. Jesús dijo que más te valdría tirarte al mar con una piedra al cuello que profanar a un niño. Pero no hay que regodearse en un pecador. Nadie está libre.

Suena a pensamiento Bergoglio
-El Papa es fabuloso. Viene de un suburbio de Buenos Aires y eso no se borra. Ha estado en contacto con la realidad de los pobres.

Que enseña que...
-Por ejemplo, que la solidaridad es de los pobres. Entre los ricos no hay solidaridad, hay pactos. Llegó al Vaticano y al ver sus habitaciones dijo: en 300 metros viven 70 personas.

El euskera es uno de los ejes de su vida... ¿Contra qué ha luchado?
-Contra una transición cultural. Dominaba en ciertos modos de vida: el agrícola, lo artesanal y, de algún modo, en algunos aspectos de la vida industrial. Vive una agonía, en el sentido griego de la palabra. Pura lucha. En el exterior, ha vivido la falta de reconocimiento, un cierto desprecio al considerarlo un dialecto menor.

¿Qué futuro le vaticina?
-Al oficiarlo y vehiculizarlo, al menos tiene una puerta abierta .

¡Aleluya!
-Hay que dar más pasos. En Bilbao, por ejemplo, lo conocen muchos jóvenes pero está poco socializado, no se usa. De todas formas, el peor euskera es el que no se habla.

Personalicemos. ¿Usted aprendió castellano con...?
-Con 8 ó 9 años merced a los tebeos de Flash Gordon, Roberto Alcázar o Doc Savage entre otros... Leíamos mucho y a través de ahí nos entró el castellano. Mi lengua par relacionarme era el euskera, pese a que en la escuela hablaba en castellano. Teníamos dos maestros republicanos desterrados a 30 kilómetros de Bilbao que, pese a no hablar, nunca nos castigaron por usar el euskera.

¿Hay vida, hay esperanza?
-Cuando hablo en euskera a algún joven en euskera noto la satisfacción en su rostro. Ahora hay que interconectarlo pero eso era imposible hace treinta, veinte años.

Digo Labayru y digo...
-Un gran proyecto. Recuerdo que, tras el franquismo, las andereños sabían euskera pero no estaban escolarizadas en esa lengua. Les formamos en gramática, en literatura. Hicimos cursos de verano... Tomamos la base del euskera hablado y le dimos academia.

¿En qué invertía el Ander niño?
-Era feliz y muy ligado a la naturaleza. El niño tiene que jugar, es su hábitat. En el juego reconoce las reglas, cede, distingue a los líderes...

Pero las extraescolares...
-¡Por Dios, dejen que los niños jueguen! Se educa en el juego.

¿Usted lo hizo?
-Sí. Mi infancia estuvo marcada por la naturaleza. En verano, todo el día en el río que bañaba Arratia; en primavera, exploraciones para averiguar dónde estaban los nidos; en otoño, jugábamos con las castañas al güito; en invierno, a cubierto...

¿Y ellas, las chicas?
-Nunca con ellas. El vasco es muy pudoroso en sus manifestaciones. Sí siente, pero no lo manifiesta. Hay unos versos de Gabriel Celaya que lo dicen mejor que yo: “serios en nuestro trabajo-serios en nuestra alegría”.

Perdone la impertinencia: ¿usted ligaba?
-Ja, ja, ja. No estaba para eso, no. Cariños sí, muchos. Ligues, no.

¿Qué le molesta?
-Me repugna la violencia, la extorsión, el dominio al otro, incluso al animal. De joven regalaba caramelos para que soltasen un pájaro, para que no matasen una rana... No por eso soy mejor. Es mi sensibilidad.¡Santo varón! Alguna travesura habrá...
-Quizás aquel día en el campanario... Vestidos de monaguillos intentamos agarrarnos al badajo y dar la vuelta de campana entera.

¿Recuerda el momento más duro de su vida?
-Un interrogatorio de la policía en Indautxu por negarme a politizar un encuentro con jóvenes en Gatika portando una bandera española. No quise llevar ninguna.

¿Le golpearon?

-No. Pero salí con gran desazón.
La brújula de su vida ha señalado, durante años, hacia la juventud... ¿hoy no es como la de ayer?
-Los jóvenes piensan que el mundo empieza con ellos y los viejos que acaba con ellos. Ambos se equivocan. No es buena la perspectiva de un viejo, pero creo que hay mucha instrumentalización. Saben más lenguas, más tecnología pero uno se tenía que valer por sí mismo antes.

¿Recuerda el día en que conoció a Don Miguel Barandiaran?
-El 13 de mayo de 1958. Bajaba por el Arenal y delante mío bajaba un cura bajito con fajín. Me presenté y me invitó a comer en la posada La Estrella del Casco Viejo. Fue espontáneo. A partir de los 70, empezó a cuajar con el Proyecto Etniker y el Atlas Etnográfico de la Vasconia.

Testimonio de nuestro tiempo
-La industria ha cambiado la artesanía, la alimentación es distinta, los ritos han ido transformándose. ¿Peor? Distinto.

Todo cambia pero el Athletic no...
-No me gusta el fútbol pero mi humor del lunes depende del domingo. Es un símbolo del pueblo vasco, una manifestación de nuestros valores, sobre todo en el momento en que las cosas se tuercen y todos arriman el hombro. Somos eso.

las claves

El protagonista

Edad. Nació un 23 de mayo de 1934 por lo que acaba de cumplir 80 años.
Lugar de nacimiento. Zeanuri, en la cabecera del valle de Arratia, a los pies del macizo de Gorbea.
Familia. “No he sido hombre de muchos ligues aunque sí de cariños”
Carrera profesional. Sacerdote diocesano. Ordenado el 27 de julio de 1957. Estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. Ha ejercido el ministerio sacerdotal en diversas parroquias. Fundó y dirigió Udako Euskal Ikastaroa, cursos de verano en lengua y literatura vascas, la Euskal Biblioteka y el Instituto Labayru, entre otras muchas iniciativas. Ha sido miembro del Consejo Asesor de Euskera del Gobierno Vasco (1983-84) y responsable del Grupo Etniker de Bizkaia. Dirigió los Grupos Etniker Euskalerria y el Atlas Etnográfico de Vasconia. En Julio de 2002 la Diputación Foral le nombró Ilustre de Bizkaia y el 6 de junio de 2005 la Feria del Libro de Bilbao le otorga “La Pluma de Oro”.
“Aprendí castellano con 8 ó 9 años merced a los tebeos de Flash Gordon, Roberto Alcázar o Doc Savage”
“Al ritmo que va este mundo somos más movidos que motores y no veo líderes en Occidente que arrastren ”

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