Hoy en día, vemos un carnaval domesticado, que ha perdido la frescura y su tono contracultural, satírico y libertario. En primer lugar los disfraces ya no se inventan reciclando
viejas prendas o dando un nuevo sentido a lo cotidiano. La atorra de la
mujer se convierte en capa del marrau en el carnaval de Mundaka cuando
la atorra de kirru era lo habitual para vestirse. Hoy en día han que
comprar la ropa, gastar un dineral o acudir a un comercio chino.
Ez da erraza entzutea barkaziorako Jesusek egin digun deia. Ezta inplikazio guztiak ateratzea ere, onartzen denean gizakia gizatiarrago dela barkatzean mendekua egitean baino.
El accidente ferroviario revela el contraste entre una cultura política que naturaliza la muerte y una sociedad que la reviste de sentido mediante el rito, la fe y la comunidad. Por Alberto Revuelta Lucerga