viernes, 21 de noviembre de 2014

Justo Artaraz, Jerusalengo zeaniztarra

Jerusalen hil da hile honen 8an, domekan ospatuko dogu mezea Zeanurin, goizeko 11:30etan bere alde.



El día 2 de noviembre le llamó por teéfono, para felicitarle por su cumpleaños, su hermana Eladia. “Luzaroan egon ginan berbetan. Beti hantxe lurperatzea gura izan dau” dinosku Eladio. De los 10 hermanos que fueron, hoy en día viven cuatro: dos varones, una religiosa franciscana en Belorado y Eladia, que sigue en el caserio en Zeanuri, en Zabalea, Cofradía de Otzerinmendi, allí donde nació Justo. La noche del 9 de noviembre, a las 22 horas, fallecía fray Justo Artaraz, de 88 años de edad.

Hablaron largo rato por teléfono, nos cuenta su hermana Eladia. Hacía unos cuatro años le había atacado una pulmonía y residía en la enfermería de los franciscanos, en Jerusalén, la ciudad ters veces santa (por cristianos, judíos y árabes) dónde ha querido él ser enterrado.

A pesar de los problemas que tuvo en Siria, donde trabajó durante dos años, le confesó al sacerdote de Zeanuri Ander Manterola, en su última visita a Jerusaén “gehien maite izan dodaz Sirian egondako urte biak, hareek kristauak!”.

Charlaron hace un año durante más de una hora. Justo había sido bautizado en la Parroquia de Andra Mari de Zeanuri, y preguntaba con interés por su gente, sus cosas, por la parroquia.

Estaba emocionado con la precesión que se realizó con la cruz de Santa Lutzi hasta la parroquia, probablemente la cruz más antigua de Bizkaia encontrada en dicha ermita. También recordaba con cariño a Juantxo Ocerinjauregui que le ayudaba trasladándole en su coche durante sus últimas visitas a Zeanuri.

La familia y la parroquia de Zeanuri le recordará este domingo, 23 de noviembre, en al misa mayor de 11:30
Aita Justo Artaraz, otoitz gure alde!


La noche del 9 de noviembre, a las 22 horas, fray Justo Artaraz, de 88 años de edad, 63 de los cuales transcurridos en servicio a la Custodia de Tierra Santa, recibía la visita de la hermana Muerte y entregaba su alma al Padre. Ayer se celebró el funeral; el padre Artemio Vítores presentó una hermosa semblanza de su vida en la homilía que pronunció.

Quienes le conocieron no dudan en calificarle de «hombre santo», un «pedazo de pan», como un padre, siempre al servicio de los demás.

A pesar del dolor y la ruptura que supone la muerte, el cristiano no deja lugar en su corazón a la desesperanza pues sabe que quien muere en el Señor, vive eternamente con Él. Fray Justo Artaraz nos ha enseñado el camino.

Fragmentos de la homilía en su funeral en Jerusalén:

Hermanos y hermanas:

Nos hemos reunido para rezar por nuestro hermano difunto, fray Justo Artaraz, que nos
ha dejado improvisadamente la noche del 9 de noviembre, a las 22.00 horas.

Su corazón no resistió más tras sus 88 años de vida intensa. Me gusta imaginar la vida y la muerte de nuestro hermano como una manifestación del amor de Cristo al Padre y del amor de Cristo a los hermanos.

La vida de fray Justo: una entrega total al Padre, como Cristo.

Fray Justo nació el 2 de noviembre de 1926 en Ceánuri, Vizcaya, en la zona de los vascos,
de Pedro y María Pilar.

Pertenecía a una familia de sacerdotes, o mejor,franciscana, pues los miembros de la provincia de Granada conocíamos a muchos frailes que tenían, como él, el apellido Ocerinjáuregui.
Como tantos otros de nuestros hermanos, entró muy joven en el Seminario Menor de la
provincia de Granada, en el sur de España. Fue para él un momento especial, pero también
difícil, pues al principio apenas entendía el español. Sin embargo, cuando volvió
a su casa para la primera misa, el 23 de diciembre de 1950, había olvidado
su lengua, el euskera. Tras 12 años alejado de sus progenitores, no podía hablar con su madre, que solo conocía la lengua vasca.

Pidió venir en servicio a Tierra Santa, y esta gracia se le concedió el 28 de noviembre de
1951. Así, fray Justo ha sido durante 63 años un servidor de la Tierra del Señor y de la Custodia de Tierra Santa hasta su muerte.

Esta ha sido la vida de fray Justo. Tras algunos años como vicemaestro en Belén, donde
estudió árabe, sirvió en las escuelas de Tierra Santa de Harisa y Lataquia durante 10 años,
hasta el día en que fue expulsado, injustamente, como «persona non grata», como un leproso,
un indeseado, de Siria, pero siempre protegido por la divina Providencia, en cuyas manos puso
siempre su vida.

Vuelve a Belén como maestro de losfilósofos, discreto de Tierra Santa y también superior del convento, durante los años 1968-73. 

En 1974 será nombrado superior de Nazaret. De 1982 a 1992, además del oficio de superior de
la Flagelación, hará el servicio de vicario custodial por doce años. En 1996 vuelve a Belén como guardián y maestro, donde permanecerá hasta 2007.

Tras algún tiempo transcurrido en Bet Hanina, en 2009 entra en la enfermería custodial,
donde desempeñará el servicio de capellán hasta su muerte.

Siempre hablábamos de fray Justo como un «pedazo de pan», generoso en elservicio a los demás. Como habéis visto, fue superior enmuchos conventos, prácticamentetoda la vida. ¿Por qué los superiores le elegían para esta misión? Porque sabía darse a losdemás, y conseguía crear un ambiente de fraternidad.
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