Argiaren Jaia

lunes, 8 de enero de 2018

Un canto a la esperanza

DEIA argazkia
Juanjo Elezkano, cantautor y párroco de bermeo, publica su décimo trabajo discográfico con el cometido “de hacer un bien a las personas”, escribe Yaiza Pozo en DEIA. Presente su disco en Lemoa el sábado, 20 de enero.



TRANSMITIR emociones y esperanza en cada letra. Este es uno de los cometidos de Juanjo Elezkano, bilbaino y párroco de Bermeo, que con 68 años ha logrado que sus canciones lleguen a casi todos los templos de Bizkaia. Su primer casete se grabó hace 30 años y según explica “ha sido el que más resonancia ha tenido en las iglesias de todo Euskadi”. Ahora, tras casi tres años de trabajo, Elezkano está en plena presentación de su décimo trabajo. Está compuesto por un total de 23 piezas, íntegras en euskera y titulado Jainkoa geurekin dugu.

Su pasión por la música está presente desde que era un niño, pero no se dio cuenta de ello hasta su adolescencia, momento en el que comenzó a formarse musicalmente. “Cuando era pequeño cantaba en un coro. En aquel tiempo, el hecho de poder cantar me animó a no fumar”, explica el cantautor. Conservar la voz en buen estado le ayudó a dominar mejor la música y a familiarizarse con ella a pesar de que nunca dio clases de solfeo cuando era niño. “A mis padres sí que les hubiese gustado que estudiase música porque si no lo haces, no tienes la base”, asegura. Pero finalmente, y con el apoyo de su familia, a los 22 años comenzó a recibir las clases de solfeo. “Fueron cinco años y me di cuenta de que desaproveché el tiempo”, comenta.

Tras recibir la base que necesitaba sacó al mercado su primer sencillo. Esto fue hace 30 años y se grabaron dos casetes en Madrid: uno en euskera Jaunari y otro en castellano A los pueblos. Las letras de las canciones las hizo el escritor euskaldun Mikel Zárate. En ese instante, Elezkano se marchó a Ecuador y a su vuelta se encontró con la sorpresa de que sus trabajos habían dejado huella en las parroquias de Bizkaia. “Para que las letras se vayan metiendo en las personas hace falta mucho tiempo y paciencia porque la mayoría es un público mayor”, expone el sacerdote. Desde entonces hasta la actualidad, tal es su afán por la música que se siente agradecido de haber podido grabar una decena de discos.

23 piezas originales Ahora, 23 canciones más se han sumado al amplio repertorio del cantautor que confiesa tener ganas de sacar otro CD. “Tengo bastante material sin publicar”, comenta. Pero le gustaría que el tiempo que le vaya a dedicar sea menor que este último ya que “ha sido todo muy a trompicones”. “El responsable del estudio de grabación me dijo que era como si se hubiese hecho otro nuevo Escorial. Ha sido larguísimo”, añade entre risas.

Elezkano necesitó tres años para grabar este último trabajo debido a su condición familiar y no descarta sacar otro disco
Prácticamente le ha llevado tres años de trabajo ya que su condición familiar le impedía dedicarle el tiempo necesario. “Estaba viviendo con mi madre y hasta que falleció, ella era mi dedicación prioritaria”, cuenta. Después de publicado, la recompensa ha sido mayor ya que para Elezkano el trabajo realizado “ha sido muy artesanal, muy mío”.

Este enamorado de la música se ordenó sacerdote en mayo de 1976, con 18 años (debe esr un error del diario). Lo recuerda como si fuese ayer. “Llevo 41 años de cura y estuve cinco años en el colegio seminario de Derio”, recuerda. “Desde pequeño he querido ir a misiones, pero cuando me enteré de que en Bizkaia podía hacer la misma labor siendo sacerdote me quedé”, relata. “Después, desde 1986 hasta 1996 estuve en Mungia”, cuenta. Tras diez años, viajó a Madrid con el propósito de “reciclar” sus estudios de Teología. De vuelta a Bilbao, se instaló en la parroquia San José de Romo, la cual fue su casa durante 20 años hasta que fallecieron sus padres y ahora es sacerdote en Bermeo. “Aquí llevo un curso y tres meses”, relata.

El apoyo incondicional de sus amigos le impulsaron a acometer este último trabajo. “No tenía ganas pero ahora estoy contento de que mis compañeros hayan sido tan insistentes”, afirma. Todo esto con el cometido de que sus canciones puedan “hacer un bien a las personas”. Curiosamente le está costando introducirlas entre sus feligreses. “Parece que haces un canto a tu propio orgullo y no me gusta, pero ando diciéndole a la gente que he sacado un disco para que sepan que no estoy haciendo nada malo sino un servicio”, dice el cantautor.

Ahora, con la ilusión de darlo a conocer, Elezkano ya ha comenzado a presentar su disco en distintas parroquias de Bizkaia. Las próximas fechas programadas son el 20 de enero en Lemona y el 26 del mismo mes en Bermeo. “No pretendo que la gente venga en mogollón, sino que los que acudan quieran escuchar el CD. Estaré encantado de contarles como lo he hecho”, comenta. Canciones con esperanza y que pretenden llegar muy dentro.
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