Zeanuriko kanpaiak

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Bolivia, capital: Arantzazu

Foto archivo 2014


La anteiglesia de Arantzazu, localidad del valle de Arratia, se convirtió el pasado domingo, durante unas horas, en la capital virtual de los bolivianos residentes en este valle y sus familiares y amigos.


Más de ciento sesenta personas de origen boliviano y residentes en el valle se dieron cita, un año más, para estrechar sus raíces, recordar a su pueblo y gozar de la amistad y la fiesta.

El programa dio inicio a las 10:30 con la parroquia de San Pedro de Arantzazu abarrotada de fieles de ambas nacionalidades, bolivianos y vascos. El grupo musical Los Charros matizó la celebración con música y cantos bolivianos recordando a  su patrona, Nuestra Señora de Cotoca. Los vascos ofrecieron sus cantos y bertsos, recordando las distintas advocaciones de la Virgen. Una niña boliviana, en perfecto euskera, presentó las oraciones.

Tras la misa y siempre al ritmo de la música, los presentes acompañaron la procesión con la imagen de la Virgen de Cotoca.
Siguió la música, el baile, la comida… 80 pollos de buen tamaño fueron servidos en una fiesta llena de color y alegría.

Este celebración, que año tras año reúne a más personas, dio inicio hace nueve años en el domicilio particular de una familia boliviana devota de la Virgen de Cotoca. Los últimos años celebran la misa en la parroquia de Arantzazu para dar inicio a esta fiesta boliviana a los pies del Gorbea.


Cotoca, un Santuario Religioso

Se encuentra situada a sólo 20 kilómetros al este de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y unida a ésta por una carretera asfaltada y es el ingreso natural para ir a las misiones jesuíticas.

Cotoca es conocida por la diversidad de comida típica y su fiesta patronal de cada año en honor a la Virgen de Cotoca, denominada también "Patrona del Oriente Boliviano", milagrosa imagen de la Virgen María que el pueblo venera cada 8 y 15 de diciembre donde los creyentes van a pie. 

La leyenda dice que la imagen fue encontrada por dos campesinos prófugos, los que, refugiados en el monte, la noche de un 15 de diciembre vieron un resplandor proveniente del interior del tronco de un árbol, lo cuál procedieron a investigar y encontraron la imagen de la Virgen que inmediatamente fue venerada por los lugareños. 

Posteriormente la imagen fue trasladada hasta la iglesia de Cotoca. Sin embargo por las noches regresaba misteriosamente hasta su lugar de origen y por este motivo se la trasladó junto con el tronco que fuese encontrada y de esta manera dejaron de producirse las misteriosas desapariciones nocturnas. 
 

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