miércoles, 5 de abril de 2017

A los 80 años de los siete muertos en Zeanuri, 1937.04.07


Hilten banabe, lehenago zerure

Jose Mari Kortazar

“Si me asesinan antes (iré) al cielo”. Esta frase que decía Don Benito párroco de Zeanuri, en aquellos tiempos convulsos de la guerra civil, se convirtió en profética. La parroquia de Andra Mari Zeanuri recordará a las 7 víctimas mortales del día 7 de abril en su ochenta aniversario. Este año Domingo de Ramos, 9 de abril, en la misa de 11:30.


Don Benito Atutxa Agirrelezeaga nació un 21 de marzo de 1882 en el caserío Lezea, hijo de Donato y Micaela, según nos recuerda Don Pedro Atutxa en un cuadro, con su fotografía y una reseña de su vida, visible en una pared de la sacristía de la Parroquia de Santa María de Zeanuri.

Don Benito, entre otras obras, fue el propulsor de ampliar la ermita de Igiriñao, en el Gorbea.

 

Gorbeiako baseliza handitzeko asmoa

Baselizatxo hau benetan txikia zan, barruan bi lagunentzako tokia baino ez egoan-eta. Hori dala-ta –halaxe gogoratzen deusku Gurutzi Arregik- On Benito de Atutxak baseliza handiagoa egiteko baimena eskatu eban, “txangozale eta inguru haretako bizilagun apalentzat”. Planoak ere gordetzen dira Labayru Ikastegian; baita baimen-eskaria eta dirua batzeko propaganda-batzordearen datuak ere; baina ahalegina bertan behera geratu zan.


Baseliza barrirako dirua batzeko Batzordea:

Benito de Atutxa (Zeanuriko parrokoa)
Concepción Gangoiti de Uriarte
Isabel Azkue de Belausteguigoitia
Juana Chalbaud de Rotaeche
Antón de Echevarria (Gorbeiako artzaina).
Zeanuri, 1931ko bagilla


Un fatídico 7 de abril, unos milicianos que venían de retirada desde el frente de Legutio entraron en Zeanuri y mataron a Don Benito y su sobrino León Zuluaga, concejal nacionalista del ayuntamiento de Zeanuri, dejando sus cuerpos tirados en la plaza.



Un poco antes, bajando el puerto de Barazar en desbandada, en el caserío Beretxikorta, habían asesinado a sangre fría a los pastores Florencio Etxebarria y Ramón Etxebarria.

Ramon Etxebarria. Foto: Juan Etxebarria

No fueron los únicos muertos de aquel trágico día.  El bombardeo de los nacionales contra una batería artillera sita en el bario de Zulaibar produjo la muerte de Esteban Astondoa, en dicho barrio, y del joven de 18 años y carpintero Jesús Urutxurtu, en la plaza del pueblo.

Sobre el bombardeo del pueblo de Zeanuri tenemos un testimonio excepcional en un diario manuscrito de un miembro de la familia Rotaeche.

“…para llevarnos al refugio de debajo del puente donde nos trasladamos todos hasta que anochece y ya no hay temor al bombardeo. Allí se dan escenas trágicas como la de una viuda que le avisan que una bomba acaba de sepultar a su hijo. Aquella mujer pierde la razón y es horrible oírle los gritos de angustia” (diario manuscrito de Elena Rotaeche).

El diario se refiere, pues, a la muerte del joven Jesús Urutxurtu y su madre viuda,  Rosario Fernández de Larrinoa, a la sazón viuda y madre de cinco hijos. Jesús era el mayor de los cinco y sustento familiar.

El niño Jesús de blanco adelante en el centro


El manuscrito, unas páginas más adelante, narra lo siguiente:

“Al día siguiente a la mañana viene Eleuterio (que había estado también en Miravalles) y nos da la horrible noticia de que aquella noche han matado los asturianos se cree, a Don Benito y León. Nos quedamos aterrados pues estuvimos con ellos hasta que nos fuimos a Bilbao”.

Un retrato de Esteban Astondoa, fallecido en Zulaibar aquel día por el bombardeo, lo recoge el historiador local Jon Urutxurtu en su libro Arratia posta txartelan. Una postal a color donde se encuentra trabajando el campo junto a dos mujeres con este título: “Labradores del caserio Uberca”, con la siguiente leyenda:

Esteban de joven.


“Koloretan inprimaturiko posta txartela. Ugerka baserriko Esteban Manterola (mutikoa), Dominica Ureta (ama), Juana Astondoa (Amona). Esteban Astondoak bizia galdu zuen 1937ko apirilaren 7an, Zeanurin gertatu zen nazionalen aire-bonbardaketaren ondorioz”.

Don Martín Orbe, en su introducción al libro Consejos de guerra contra el Clero vasco. La Iglesia vasca vencida, habla de seis muertos en aquella negra jornada. No son pocos en un pueblo tan pequeño alejado del frente. Lo cierto es que hay que añadir uno más: el franciscano Bizente Ocerinjauregui Uria.

Bizente había nacido en el caserío Goikiri de Zeanuri el primero de octubre de 1899, hijo de Benito y María. Estando en un caserío del barrio de Altzua, unos milicianos lo sacaron de casa y nunca más se encontró su cuerpo. Si los milicianos eran asturianos, alguien del pueblo tuvo que señalarles donde residía aquellos días, el fraile Bizente. Una séptima víctima, cuyo cadáver no se ha localizado.

Luis, un hermano del fraile, siguió a los milicianos. Uno de ellos se volvió y le amenazó: “Si nos sigues vas a acabar como él”, nos narra un familiar, todavía emocionado por el recuerdo de esta anécdota familiar tantos años mantenida en silencio.





Osaba Bizenteren heriotza



Osaba Bizente Santandergo komentu baten egoan, eta komentua hutsitu egin eben. Halan etorri zan etxera, Altzuara. Altzuan San Joanen emoten eban mezea, etxekoei laguntzen eutsien, eta auzoan egoan gaixo bat bisitatzen eban.

Apirilaren 7an, eguneroko moduan, gaixoa bisitetan joaiala, bere eske etorri ziran milizianuak, eta harrapatu egin eben. Osabeak eskatu eutsien milizianuei etxekoari agur egiten ixteko. Eta milizianu batek lagunduta agur egiten itxi eutsien. Etxekoen nahigabea ikustean, osabeak esan ei eutsien berak euren ardura eukela. Etxekoek (osabeak eta anaiak) atzetik jarraitu eutsien, urrintxotik, norantza eroein ikusteko, baina soldaduetako batek, apur bat taldetik atzeratuta, esan eutsien ez jarraitzeko, bestela pagu bardina emongo eutsiela eta.

Etxekoak auzoan eta inguruan preguntez ibili ziran ea inork ikusi eben inon, eta, antza, Txominen denda portalean ikusi eben azkenengoz. 

Harrezkero, gorpuak agertzen ziranean joaten ziran ikusten bera izan eitekean. Baina ez zan gehiago bere barririk izan.

Bizente Ozerinjauregiren loba batek kontatua



El 9 de abril, Domingo de Ramos, este año la parroquia de Zeanuri recordará a estas siete víctimas de la sinrazón y el odio, de la violencia descontrolada. Y volverá a recordar: “Herri honek bake-mina”. Será en la misa de las 11:30 junto al relato de la pasión de Jesús representada por los niños, chavales y jóvenes de esta parroquia arratiana.


Fallecidos el 7 de abril de 1937 en Zeanuri

Florencio Etxebarria, pastor, Beretxikorta
Ramón Etxebarria, pastor, Beretxikorta
Jesús Urutxurtu, niño, Plaza
Esteban Astondoa, labrador, Zulaibar
Benito Atutxa, párroco de Zeanuri, Plaza
León Zuluaga, baserritarra y concejal nacionalista, Plaza
Vicente Ocerinjauregui, franciscano, Altzua. Su cadáver no se ha encontrado todavía.











Anexo

Rescatamos aquí unas páginas del prólogo de Don Martín Orbe antes citado, para aclara el contexto de esta semana en Zeanuri:


“Zeanuri fue un pueblo muy marcado por la guerra civil por las actuaciones prepotentes y abusivas de la minoría carlista del pueblo durante la guerra, por la cercanía del frente estacionado tanto en Legutiano-Barazar como en el Gorbea y por la coincidencia de acciones de guerra y sucesos luctuosos acaecidos entre los días 6 y 7 de abril de 1.937.
    Efectivamente, una compañía de republicanos asturianos, de filiación comunista, que iban de retirada, despechados por su fracaso en la ofensiva del frente de Legutiano-Barázar, mataron a sangre fría a Florencio Etxebarria y Ramón Etxebarria, pastores ambos, que vivían en dos caseríos contiguos del barrio Beretxikorta, situados a la vera de la carretera según se baja el puerto de Barazar. Mataron incluso a sus perros.

    Al llegar al casco del pueblo, camparon a sus anchas, entrando en las casas, saqueando y robando cuanto podían y amedrentando a la gente. D. Benito Atutxa, acompañado de un sobrino suyo, León Zuluaga, concejal nacionalista del Ayuntamiento, que justamente había venido con la idea de llevar al tío a su caserío porque allí estaría más seguro, se les enfrentó, rogándoles que por lo menos respetaran a las personas. Les mataron a los dos y arrojaron sus cadáveres a las zarzas del borde de la carretera. D. Benito Atutxa era natural de Zeanuri y párroco de su parroquia de Santa María entre los años 1.922-1.937. Sacerdote muy celoso, la gente de Zeanuri comentaba con entusiasmo sus muchas iniciativas y actividades pastorales todavía el año 1.958 cuando yo me incorporé a la parroquia de Santa María de Zeanuri.

    Estos hechos resultan más dolorosos al haber sido perpetrados por una compañía de republicanos, aliados de los vascos en la guerra. Por otra parte, en la confusión de aquellos días en los que Zeanuri había sido bombardeado por los nacionales, hubo gente, incluso entre familiares de D. Benito, que culparon al ejército vasco de estos asesinatos. Una más entre las tragedias y sinrazones de la guerra civil.

    El bombardeo realizado por los nacionales el mismo día tuvo por objetivo destruir la batería tanto de artillería ligera como pesada situada en el barrio Zulaibar. Además de los destrozos en edificios e instalaciones, fueron bastantes los civiles heridos; e incluso, dos muertos, Esteban Astondoa  en el citado barrio Zulaibar y el niño Jesús Urutxurtu en la Plaza del pueblo. Seis muertos!”

Martín Orbe


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