viernes, 9 de diciembre de 2016

La Virgen de Cotoca hermana Bolivia y el valle de Arratia

Asier Andueza argazkia

Una fiesta con misa, procesión, mariachis y banquete anima cada 8 de diciembre Arantzazu, donde latinos y vecinos de siempre comparten una divertida jornada, escribe Asier Andueza en El Correo Español.

Dicen que la imagen de la virgen boliviana de Cotoca, que apareció en los aledaños de la localidad del mismo nombre, se resistía a estar lejos de allí. Fue trasladada a la ciudad de Santa Cruz, a un templo del que desapareció para, misteriosamente, subirse ella sola al altar de la parroquia que la albergó por primera vez. Sus pies estaban llenos de tierra y en el camino podían apreciarse las pequeñas huellas de la figura. Es la patrona de la zona oriental de este país sudamericano, muy querida y venerada al otro lado del charco, pero además es la artífice de hermanar a los arratianos de toda la vida con los bolivianos asentados en el valle. Desde hace cuatro años, el día de la Inmaculada Concepción, celebran en Arantzazu una misa en honor a la Virgen de Cotoca, ceremonia a la que sigue una fiesta dirigida a compartir culturas con actividades como una procesión, bailes tradicionales y una comida.


Y es que los residentes de origen boliviano son el colectivo migrante más numeroso en Arratia, donde están censadas 113 personas de este país. Ayer, en todo caso, se acercaron a la iglesia de San Pedro parientes de todas Bizkaia –en total 150 personas– para disfrutar de la jornada. José Mari Kortazar, el religioso encargado de ofrecer la misa latina, recordó que «antes lo celebraban por su cuenta, pero les propusimos hacerlo en la parroquia de Arantzazu y es todo un éxito cada año».

Jesús, propietario del restaurante en el que después compartieron mesa y mantel y organizador del evento, acudió junto a su mujer, Ana, y su hija Teresa Sofía. «Llevamos cinco años aquí –explicó– y nos hemos sentido muy bien acogidos. Este día es muy importante para nosotros y por eso veneramos desde aquí a la virgencita de Cotoca. Hacemos una procesión mucho más corta, eso sí, porque la de Santa Cruz es de 20 kilómetros».


Contentos de que vengan
Pero al culto que se celebró a las 10.30 horas también se acercaron un buen número de vecinos de la localidad que nada tienen que ver con Bolivia. Ana Mari Bernaola y Pilar Lejarreta se mostraron «muy contentas de que vengan un vez al año, porque nos da alegría ver a tanta gente en la iglesia y porque nos animan mucho con los mariachis. Normalmente vamos muy pocas personas a misa y hoy se ha llenado, y eso nos gusta». Desde Bilbao se trasladaron a Arratia Alberto Ceballo, Delicia Gómez y María del Mar Ceballo, emocionados porque se acordaban de su pueblo, que «está a muchos kilómetros de distancia» y donde en la jornada de ayer estarían «también con la virgen».

María Roda y Consuelo Vargas viven desde hace más de 10 años en Igorre y asistieron a la fiesta junto a Jenny Hoyos, otra boliviana residente en Zeanuri. Todas, eso sí, encantadas de vivir en Arratia: «Para nosotras el mejor lugar del mundo». Después, la copiosa comida, en la que se montó un altar improvisado, cerró las celebraciones, amenizadas por el grupo de mariachis ‘Los Gavilanes’, formado por una familia peruana residente en Bilbao.

 

 

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