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domingo, 23 de julio de 2017

Juanita Aguirre gure artean


Juanita Aguirre en su casa natal: del baserri a la misión: vasca universal
La misionera igorreztarra Juanita Aguirre lleva 20 años en América, de ellos 14 años en Alto Trujillo,Perú.  Aprovechamos sus bien merecidas vacaciones entre nosotras para charlar sin  prisas con ella, antes que el próximo miércoles viaje de regreso a aquellas tierras.

-. Juanita, cuándo fuiste a América por primera vez y qué motivos te empujaron  a ello?

          Por primera vez hice un corto período en Perú  donde tomé  conciencia  de la realidad que se vivía en la “Latinoamérica profunda”, tanta a nivel social, económico, cultural o religioso.  Y desde 1997 me ofrecí, para trabajar allí, mientras pueda. 

           Mi vocación misionera  nació desde niña en esta parroquia de Igorre, donde venían los misioneros diocesanos de Angola y Ecuador y nos entusiasmaban con sus relatos.  Y cuando llegó  el  momento, di el paso…

-. Ahora estás en Alto Trujillo, Perú.  ¿Cuál es tu labor allí? 

            Después de  pasar varios años en la selva, ahora llevo 14 años en Alto Trujillo, zona desértica en la costa del Pacífico, donde a partir del  2003 iniciamos una nueva obra educativa y de  promoción social.

             Alto Trujillo es un pueblo joven que crece incesantemente  en unos arenales  en las afueras de la ciudad de Trujillo. Llamamos “pueblo joven” o “asentamiento humano” porque su población es muy joven (70% menor de 25 años) y carece de servicios básicos como educación, salud, vivienda digna, protección ciudadana, asfaltado, etc.

              Nos arriesgamos a iniciar allí un centro educativo-profesional porque nos pidieron los pobladores, y, al ver tantos niños  y jóvenes deambulando, buscando algo que comer o robar para quitar el hambre de cada día.  Actualmente la situación ha mejorado bastante  en algunos aspectos:

                -La educación  básica es obligatoria aunque persiste  una gran deserción escolar  porque  se ponen a trabajar  desde niños o son atrapados por pandillas de delincuentes.

                 -La alimentación de los niños hasta los 12 años está  sostenida por el estado peruano que reparte víveres a todas las escuelas públicas.

              Sin embargo la atención sanitaria pública está colapsada en todo el país.  Además muchas familias de nuestro entorno tienen  su precaria  vivienda  en terrenos de relleno, donde el agua lo arrastra todo en la primera riada, como ha ocurrido este mismo año. 

              Desde nuestra tarea educativa tratamos de dar respuesta a toda necesidad humana que surge en nuestro entorno  y mucho más que se podría hacer…



-. ¿Cómo se ve al Papa Francisco, un obispo sudamericano, desde la Iglesia del Perú?

       La elección del Papa Francisco fue recibida  con gran alegría, porque recoge   el sentir  y vivir de una gran parte de la sociedad y de la Iglesia  latina, por su forma de ser  sencilla y cercana a los pobres,  por su compromiso  con el cuidado del medio ambiente ,”la casa común” de todos  que debemos cuidar, etc.  Nos visitará en Trujillo  a comienzos del próximo año.

¿En Arratia, y más en concreto en Igorre, se multiplican las iniciativas a favor de las labores misioneras: Tómbola solidaria de Navidad, ofrenda de los niños de Primera Comunión,… ¿Cómo valoras estos esfuerzos?

         Arratia siempre ha tenido  sensibilidad solidaria y misionera.   Con las ayudas recibidas del Ayuntamiento, de algunos particulares y otros grupos sociales y de la iglesia , se han llevado a cabo campañas contra el hambre, el cuidado de la salud, estudios,  y otras emergencias, etc. Valoro y agradezco mucho esa colaboración, que, aunque parezca poco aquí, da mucho de sí allí, para situaciones de emergencia.

¿Qué más puede ofrecer la Iglesia de Arratia a las misiones en Alto Trujillo?. Y, ¿qué pueden ofrecer las Iglesias de América a nuestra Iglesia de Arratia?

              Pienso  que la Iglesia de Arratia  hoy en día debe seguir manteniendo esa apertura, acogida  y solidaridad hacia otros pueblos y culturas que viven situaciones difíciles de hambre, emigración, guerras, etc.

              A su vez las Iglesias jóvenes de América latina les pueden ofrecen : 

-su fe y  total confianza en Dios, el único que les hará justicia,
-la alegría de vivir contentos con lo poco que tienen,
-su deseo de superación en el dolor y la adversidad,
-su riqueza humana y cultural que les hace vivir felices el momento presente.

                    Termino agradeciendo de nuevo a Arratia  su solidaridad hacia los demás y deseándoles que mantengan vivo el compromiso de ayuda mutua,  pues a fin de cuentas todos estamos llamados a vivir “la fraternidad universal”.

Eskerrik asko Juanita zure fedeagaitik eta testigantzagaitik!

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