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jueves, 27 de abril de 2017

Roban un Cristo del siglo XVI de la capilla del cementerio de Artea

Una feligresa detectó el hurto el pasado miércoles y avisó al párroco, que presentó una denuncia, escribe Asier Andueza en El Correo Español.

Los feligreses de Arratia están hartos de los actos de vandalismo y de los robos que se registran en las iglesias del valle. El último episodio tuvo lugar hace unos días, cuando desapareció el Cristo crucificado de la capilla del cementerio de Artea. Según la valoración del Museo Diocesano de Arte Sacro Bilbao, la talla, de madera, data del siglo XVI.

Una vecina que visita asiduamente el camposanto se percató el miércoles de la semana pasada de la ausencia de la imagen. Cuando tuvieron conocimiento, los responsables avisaron a la Ertzaintza y una patrulla de la Policía autónoma se desplazó hasta el modesto templo. 

José Mari Kortazar, párroco de Artea, explica que «los ladrones habían serrado parte de la madera de la puerta principal para tener acceso a la capilla». No tocaron el Cristo que yace en una urna de cristal en el suelo, justo debajo de donde se encontraba la pieza robada, «de algo más de un metro de altura», señala el sacerdote antes de aclarar que «dejaron tirada junto a la puerta la inscripción fragmentada del INRI». «Además del robo se ha producido un sacrilegio, una profanación de algo que se considera sagrado, especialmente cuando el profanador conoce el valor sagrado de lo que profana», denuncia.

En opinión de Kortazar, «el ladrón o los ladrones iban directamente a llevarse este Cristo; tal vez lo tenían localizado previamente». Las parroquias arratianas no recuerdan haber vivido una oleada de robos en los templos como la del último año. En julio, los amigos de lo ajeno entraron a las sacristías de Igorre y Artea. En la primera, rompieron una verja de acceso y no sustrajeron nada, mientras que, en la segunda, se llevaron un ordenador portátil. Dos meses después, también en Igorre, aparecieron en el pórtico pintadas.
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