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viernes, 20 de marzo de 2015

¿Religión en la escuela? Tere Iribarren

Uno de los ejemplos más claros de la desorientación y desconfianza que atraviesa este país es el dato de que, en casi 40 años, no hayamos podido consensuar una ley de educación aprobada por todos los partidos, y que no sea cambiada cada vez que cambia el gobierno, escribe Tere Iribarren en Cristianisme i Justicia


Ello parece mostrar que los partidos ven en la escuela un semillero de votos para su formación, y no un instrumento de formación para el pueblo. El ministro Wert, en sus primeras palabras tras ser nombrado, declaró que pensaba suprimir la Educación para la ciudadanía porque era “mera ideología”. Y pretende que sus leyes sean modelo de una objetividad carente de prejuicios… Por otro lado, algunas izquierdas hacen a veces gala de una falta de rigor en sus análisis, que las desautoriza.

Algo de eso se refleja en la polémica suscitada por el último decreto sobre la religión en la escuela. Por eso convendrá ver primero los datos.


1.-¿Qué dice el BOE:
  1. “La asignatura de religión católica pretende colaborar en la formación de la dimensión natural que nace del asombro ante lo real y nos empuja a preguntas últimas sobre el sentido”.
  2.  
  3.  “La búsqueda de información, manejo e interpretación de fuentes bíblicas. El estudio del cristianismo requiere el manejo de las Sagradas Escrituras y textos referidos a las mismas que forman parte del corpus teológico acumulado a lo largo de la historia”.
  4.  
  5. “Llama a un sentido crítico por la exposición y argumentación respetuosa de las creencias religiosas propias y ajenas”.
(Sec. I. pg. 15743)

La primera formulación valdría para el hecho religioso en general y no debería ceñirse a “la religión católica”.

El segundo punto es correcto en cuanto habla de “información e interpretación”, aunque aquí está ya ceñido exclusivamente a la religión católica.

El tercer punto es correcto en cuanto habla de “sentido crítico y argumentación respetuosa”. Ojalá todos los profesores quisieran y supieran inculcar eso.

Por otro lado, tras una lectura minuciosa no he conseguido encontrar el punto que se ha convertido en caballo de batalla: la inclusión de los rezos en el aula. Dentro del capítulo La comunicación de la persona con el Misterio de Dios, en los estándares de aprendizaje evaluables se lee: “memoriza y reproduce fórmulas sencillas de petición y agradecimiento”. Pero eso no es rezar: como aprender una rima de Bécquer tampoco es hacer una declaración de amor…

2.- Consecuencia: un aluvión de opiniones…

- “Vamos a volver a los rezos en los colegios”, ha avisado el portavoz del PSOE de Educación en el Congreso, Mario Bedera, en los pasillos del Congreso”. (Pero no parece que vayamos a eso).

- Desde IU consideran inconcebible e inaceptable que un estado aconfesional regule vía BOE “preceptos de fe”.(Tampoco he conseguido ver regulado ningún precepto de  fe)

- “La Conferencia Episcopal Española (CEE) no está satisfecha por cómo ha quedado desarrollada la asignatura de religión en la LOMCE”. Pero, dicho con todo respeto: la CEE no debería tener nada que decir aquí (como tampoco la unión de imanes musulmanes o las iglesias evangélicas).

– Durán y Lleida ha señalado en un apunte en su blog que el nuevo currículo de la asignatura ha provocado múltiples reacciones, y muchas han puesto de relieve una profunda ignorancia y a menudo ganas de confundir a la ciudadanía con un pelo de demagogia”. “De ninguna manera se hará rezar en los centros, eso sería catequesis. Pero no parece un disparate que se pueda conocer y, por tanto, explicar alguna de las principales plegarias y su sentido”.
Son sólo unos pocos ejemplos, pero significativos.

3.- ¿En qué quedamos pues?

¿Vamos a ser capaces todos de tratar los problemas de una manera rigurosa y desapasionada?

3.1.- Después de más de 30 años en la educación, creo que se ha minimizado el estudio  de la Filosofía. La clase de Filosofía pretendía enseñar a  los alumnos a pensar… Y era el umbral de muchas andaduras. Es inevitable entonces que se  haya dejado sin fundamentos el estudio del fenómeno religioso.

3.2.- La escuela debería ser un lugar de información y de formación. No parece entonces que, en una sociedad plural, la catequesis (o la indoctrinación, si así lo pretenden llamar otros) tenga lugar en la escuela.

3.3.- Pero la fe religiosa es además un hecho cultural. Y como tal no puede menos de estar presente de algún modo en la escuela. La pregunta será cómo. Pero negar toda presencia en la escuela al hecho religioso, sería como si un gobierno de tecnócratas puros decide eliminar de la educación toda referencia a la literatura o al arte alegando que eso son fantasías y pérdidas de tiempo; y que lo que hace avanzar al mundo es la tecnología…

3.4.- Por otro lado, los partidarios más acérrimos de “religión en la escuela” ¿se han preguntado  de veras qué significa Dios para nuestros  contemporáneos? ¿Han advertido que Dios ya no encuentra su hogar en las sociedades capitalistas y postmodernas (P. Hünermann) y que se ha convertido “en un extraño en nuestra casa” (LL. Duch)?
¿Se han atrevido a investigar con qué lenguaje creyente nos podemos acercar al niño y al joven inmerso en una cultura materialista y “no religiosa”? ¿Creen que siguen sirviendo las formulaciones obsoletas?…

Y, de hecho, al leer las largas introducciones de la programación parece que estemos en una sociedad  donde no han dejado huella ni los filósofos de la sospecha, ni los paradigmas de la modernidad con su “sacudida de los fundamentos” (P. Tillich), ni la posterior crisis de la Modernidad. Parecen vivir en paradigmas premodernos. No es problema si se reza en el aula o no. Hay retos nuevos que la Iglesia debe plantearse y responder.

3.5.-. Unos y otros parecen desconocer que así como otras ciencias han avanzado en conocimientos, también  la teología y la espiritualidad han recorrido un largo y desconocido camino; que hoy la religión católica (y, en general, todas las religiones) vive con una pluralidad de opciones, y la búsqueda en cada una de ellas debería ser  conocida y valorada dentro de la escuela…

Ojalá los profesores sean capaces de acercar a los niños (en los cursos de primaria) unos temas adecuados, para que luego ese alumno no los tenga que desechar porque no fueron trasmitidos con el rigor y la hondura que el mensaje requiere.

Razón tenía, pues, Kant al decir: “¡atrévete a pensar!” Pero toda audacia necesita una preparación.

4.- Quizás nos ayude a todos a situar el tema, la carta que escribió a su hijo el socialista Jean Jaurés (1859-1914), diputado por el Partido Obrero Francés de 1889 a 1898. Reelegido después como parlamentario en 1902, 1906, 1910 y 1914, y fundador de L’Humanité, que publicó la carta después de su muerte:

«Querido hijo, me pides un justificante que te exima de cursar la religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos, y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te la enviaré jamás…

No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuando tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre; pero, tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas; y no lo serían sin un estudio serio de la religión.

¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Querrías tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate? (…)

Estudias mitología para comprender historia y la civilización de los griegos y de los romanos, y ¿ qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte, ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen? En las letras, ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente en cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Víctor Hugo, en una palabra a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones? Si se trata de derecho, de filosofía o de moral, ¿puedes ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal? -éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau- (…)

¿Querrías tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios? Hay que confesarlo: la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras. …

Querido hijo: convéncete de lo que te digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión; pero todo el mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan de consuno los hechos y el sentido común. Muchos anti-católicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa; su conducta prueba que han conservado toda su libertad…

Te sorprenderá esta carta, pero es necesario, hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación».

5.- En resumen: más allá de la pregunta por religión o no religión en la escuela, quizás esté esta otra cuestión: si la escuela es lugar privilegiado para la formación de mujeres y hombres o un semillero de búsqueda de votos de los partidos.

Queda el reto a las comunidades educadoras para que las leyes y programaciones que nos ofrecen los diferentas opciones políticas,  tengan menos relevancia, que la libertad de la escuela para ofrecer un currículo con objetivos fundamentales, reflexionado y consensuado, y que hoy más que en otros momentos hay que recrear.

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