Zeanuriko kanpaiak

jueves, 4 de agosto de 2011

Agustin Apaolaza: El benedictino que traducía del griego al euskera


Agustin Apaolaza es un monje benedictino que vive en Estibaliz y acaba de traducir del griego y publicar el libro de 436 páginas Apostoluen Eginak. Espirituaren eragina Berrionaren zabalkundean (Hechos de los Apóstoles), quinto tomo de su colección Bibliarekin otoitzean (Orando con la Biblia).


Dicen que Estibaliz era el lugar de veraneo para los romanos ricos que ocupaban la llanada alavesa y de ahí su nombre que suena a estío y descanso. Lo cierto es que al estar a cierta altura goza de una brisa envidiada en el llano. Allí, en el  silencio de la oración encontramos trabajando, con su tímida sonrisa, al monje benedictino Agustin Apaolaza (1932).

Los que trabajan o entienden de traducciones al euskera y de la Biblia, conocen su gran trabajo, callado y constante, en la traducción de los salmos a nuestra lengua junto a poetas como Juan Mari Lekuona. Pero pocos sabemos que este monje es en realidad un erudito de las lenguas clásicas bíblicas.

Con total sencillez nos muestra su última obra, un tomo que en realidad son tres libros en uno, como las ofertas de los grandes almacenes, pero con el peso y el poso de un trabajo de años en su hogar monacal de Estibaliz.

Entre salve y salve a la amatxu alavesa y sin descuidar el cuidado de su huerta, día  a día, hora a hora, ha vertido el griego clásico del quinto libro del Nuevo Testamento, el de los Hechos de los Apóstoles, a un euskera fluido y preciso. Además prologa cada capítulo con un texto original propio, fruto de estudio y oración, que bien podría ser otro libro por si mismo. No contento con ello, cada capítulo va acompañado por citas de textos de los padres de la Iglesia, autores clásicos. Mapa en color y cuatro páginas de una selección de la bibliografía utilizada completan el libro que lo ofrece por diez euros y se puede encontrar en librerías especializadas o en el propio Monasterio de Estibaliz.

“Es un libro apropiado para el tiempo de pascua” nos apunta el autor, “pero que nos puede ayudar en el caminar de nuestra Iglesia en estos tiempos tan agitados”.

Apenado todavía por el fallecimiento este invierno de su compañero benedictino Joxe Arratibel, esta obra viene a mitigar un tanto su dolor. En este tiempo de prisas una obra llena de sosiego y cariño. El best seller de Estibaliz, podríamos decir.

Jose Mari Kortazar