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sábado, 2 de abril de 2011

Bibi

Bibiana Zautua 'bibi' sacristana de andra mari: La parroquia de Igorre fue su segundo hogar, escribe Iban Gorriti en DEIA.

La apreciada sacristana de la parroquia Andra Mari de Igorre falleció el pasado domingo a los 90 años de edad. Bibiana Zautua era más conocida por todos como Bibi. El párroco de la localidad del valle de Arratia, José Mari Kortazar, toma del acerbo popular un refrán: es mejor llevarse bien con el sacristán que con el párroco, pues los curas van cambiando de pueblo pero el sacristán permanece. "Lo cierto es que no era nada difícil llevarse bien con Bibi", valora.

"Licenciada en la Universidad de Basarte", es decir, en la experiencia de la vida de los pueblos de Arratia, fue una mujer "trabajadora, discreta, inteligente". "Para nosotros siempre era Bibi", confiesa Xabier Eskauriatza, párroco del Santuario de Urkiola de los santos Antonios. Eskauriatza conoció a Zautua en sus tiempos de cura en la comarca vizcaina. "Pertsona zintzoa, bizkorra, langile fin eta maitagarria", en palabras del rector de Urkiola.

El cura obrero Anastasio Azkaray conoce muy bien su historia. A los pocos años de llegar él a Igorre, durante el año 1965, Bibi comenzó a colaborar como sacristana. Ella había enviudado joven de Benedicto Bilbao, con dos criaturas aún niños: Aintzane y Joseba.

"Tuvo que luchar mucho y duro para sacar adelante la vida", explican. Eusebio Zuloaga, párroco en aquel tiempo en el municipio arratiarra, le ofreció la posibilidad de habitar en la casa anexa al templo parroquial, que ya estaba desocupada por los frailes. "También le ofreción un poco de ayuda. Fue un acierto", analiza el párroco de Andra Mari.

Bere etxea Si el actor quiere morir sobre el escenario, Bibi ha fallecido arreglando las flores de la parroquia, su hogar, bere etxea. Hace pocos días acudió a la parroquia junto a su hija Aintzane para arreglar las plantas del altar, un cometido que no había abandonado a pesar de estar ya retirada de su obligación de la sacristía.
"Para ella la parroquia era su segundo hogar, su pasión, su amor. ¡Qué imagen más bella! Si entre todos fuéramos capaces de hacer de nuestras parroquias, de nuestra Iglesia un hogar, ganaría en ternura, en acogida, en fuerza evangélica. Y si fuéramos capaces de hacer de nuestros hogares pequeñas iglesias, Dios estaría sentado a la mesa con nosotros, como uno de casa, y no guardado en el camarote, por si algún día le necesitamos, como alguien ajeno, extraño, celoso de nuestra felicidad", apuntó Jose Mari Kortazar en la homilía de los funerales por su persona.

En este oficio religioso tomaron parte ocho sacerdotes que a lo largo de los años trabajaron en Igorre y conocieron a Bibi.

"Una legión de mujeres aportan su buen hacer, de forma discreta y callada, en nuestra parroquia y pueblos. Poner el rostro de Bibi a tanta mujer anónima, agradecer su entrega y trabajo, es solo un primer paso", agrega el de Mundaka. "Hemos de revisar en la Iglesia el papel de la mujer, también en los momentos de decisión. Una Iglesia más femenina, como aquella mujer de samaria que al probar el agua viva de Jesús se convirtió en misionera en su pueblo. O la viuda del evangelio ejemplo de generosidad. De todo ello tuvo un poco Bibi", compara Kortazar y concluye con un "por eso le recuerdan en Igorre con sincero agradecimiento.
A juicio del párroco de Gernika-Lumo, Iñaki Jauregi, para Bibiana la parroquia "lo era todo; su casa" y su forma de ser era alegre, de pequeñas bromas y de gran fe", destaca el sacerdote y agrega que Bibiana siempre permaneció en segundo plano y "ante cualquier situación siempre solía tener la respuesta precisa".

Irene Uriarte es del grupo de liturgia de la parroquia y también tiene palabras para Zautua. "Bibi fue una mujer trabajora, discreta, recta en su forma de ser, pero al mismo tiempo cercana". 


“Ezbeharrei, alargun gelditu zan, aurre egiten jakin eban emakumea.
Parrokia maite ebana eta parrokiaren alde  pozez eta ilusiñoz lan egin ebana. Beretzat parrokia dana zan. Bere etxea zan. Emakume alaia, adarra joten ekiana eta adore eta fede handiakoa.
Une honetan gure parrokietako erreferente laikoak bilatzen gabiltza. Ba, Bibi zan horreitarikoa. Arazoak izan arren beti aurpegi alaiaz aurkitzen zenduan.” Iñaki Jauregi, Gernikako parrokoa.

“Andra behargina, oso diskretea, arteza baina hurkoa, beti bigarren tokian egoten zana, egoera guztien aurrean erantzun egokia prest eukiten ebana...” Irene Uriarte, Igorreko parrokiko liturgia taldekoa.
 

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