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sábado, 18 de junio de 2016

Bego Aristondo: “Lemoa siempre ha sido un lugar de acogida”

Nacida en Bedia, pasó parte de su juventud a caballo entre el pueblo que le vio nacer y Lemoa, donde ha formado una familia y asegura sentirse muy a gusto. Bego Aristondo recuerda que han existido “dos Lemoa” y que ese cambio está haciendo que este municipio de Arratia gane en carácter y solera. Bego colabora en la parroquia, un espacio que en los pueblos, ha sido algo más que un lugar de culto.Una entrevista de Iker Ugarte en DEIA.


Usted nace en Bedia y se traslada a Lemoa, ¿cómo recuerda el cambio?
-Yo era muy pequeña y seguía teniendo mucho contacto con Bedia. Más tarde volví a vivir allí, cosas de la vida. Es después de la juventud, cuando ya me establezco de manera definitiva en Lemoa. Aquí he tenido a mis hijos y aquí hago mi vida. Ese cambio sí que lo noté más, en el sentido de que es un pueblo más grande. Pero lo que sí percibo, sobre todo, son cambios muy significativos en la vida del propio pueblo.

Me habla de dos pueblos diferentes.
-Cuando llegué, Lemoa era bastante viejo, porque en los años anteriores no se había construido nada. Hubo mucha gente que se fue a Basauri, Bilbao... Luego, comienza un tiempo en el que se levantaron muchas casas. Es ahí cuando Lemoa da un giro en positivo. Vuelven los hijos o nietos de aquellos que tuvieron que irse, vienen también parejas jóvenes a establecerse gracias a esa oferta de pisos, es decir, da un vuelco y el pueblo comienza a respirar, a coger fuerzas, tiene otra pinta.

Vamos, que puede decirse que sin ese cambio no se entendería el Lemoa de hoy en día.
-Totalmente. Ha cambiado todo, y a mejor. Fíjese que la escuela, durante esos años, se estaba quedando grande debido a la falta de gente. Sobraba espacio y se empezaron a aprovechar espacios de la propia escuela para otros usos sociales.

¿Qué tiene Lemoa que no tengan el resto de pueblos de alrededor?
-Sobre todo, diría que las comunicaciones son estupendas. Aquí se juntan el Ibaizabal y el Arratia, y ya se sabe que donde se unen los ríos, se une todo.

Entonces habrá buen ambiente.
-Pues es algo que ahora está mejorando mucho, pero ha habido años en los que la estructura del pueblo no era clara, con la fábrica en medio, barrios desperdigados... y la verdad es que faltaba ambiente. Es en los últimos años cuando se está avanzando en ese aspecto, hay muchas actividades que están ayudando a que así sea.

¿Es abierto el lemoarra?
-Yo diría que sí. Siempre ha sido un sitio de confluencia y de acogida al de fuera, que venía a trabajar a la cementera y demás. Por lo tanto, ha sabido recibir a gente, que además se ha integrado perfectamente.

¿Cómo cree que se ve Lemoa desde fuera?
-Un pueblo amable y con muchas posibilidades. Que deja libertad de hacer de él tu hogar, o estar más a tu aire. Luego, en cuanto a servicios hay de todo, te da autonomía. Es un pueblo con muchas posibilidades y ventajas y creo que así se ve.

Usted es profesora, ¿diría que se cumple esa regla que dice que los niños de pueblo son más nobles?
-Quizás, pero ya no se nota tanto. Sí que diría que hay diferencias en cuanto a libertad de movimiento. Es decir, los pueblos dan esa oportunidad de que se junten desde pequeños en la calle, van a pescar, al monte...

Participa activamente en la parroquia, habrá conocido mucha gente.
-La verdad es que sí. Antes ayudaba con la acogida a los padres para bautizar a sus hijos, por lo que conozco mucha gente. Además, las parroquias de los pueblos son mucho más que un lugar de culto. Ahora estoy ayudando en el tema de los matrimonios. Al final, hay que colaborar de la manera en la que uno puede.

Lemoa, Arratia en general y las parroquias se están volcando con el drama de los refugiados.
-En la medida de lo posible, sí. Ya se han hecho varias campañas y somos un pueblo que está abierto al de fuera, al que lo está pasando mal.

Dígame tres lugares de Lemoa que sean especiales para usted.
-Yo me quedaría con el merendero en Peña Lemona. La zona del barrio de Larrabiti también es preciosa, con el puente romano y el paseo de al lado del río hacia Bedia. A pesar de que pienso que habría que aprovechar más las orillas del río.
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