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lunes, 1 de agosto de 2011

Una romería de altura

Crónica de Ibai Gómez, en DEIA. Fotos Arratia.tk Tres son los días marcados en el calendario en los que la tradición manda subir al Gorbeia. Dos de ellos son el primer y el último día del año, y el tercero, la jornada de ayer, día de San Ignacio de Loyola. Con motivo de esta festividad cientos de montañeros de toda Bizkaia se acercaron hasta la cumbre más alta y emblemática de la orografía vasca (de Bizkaia y Araba).



A pesar de la bruma y niebla mañanera que amenazaban la jornada a primera hora, familias, grupos de amigos, jubilados y jóvenes recorrieron ayer los doce kilómetros aproximados que separan el aparcamiento de Pagomakurre de la Cruz del Gorbeia.

Al igual que en años anteriores, la entrada a dicho parking quedó clausurada desde primera hora de la mañana para evitar atascos y aglomeraciones en la estrecha vía de acceso que asciende hasta Pagomakurre. Por ello, la Diputación Foral de Bizkaia dispuso por tercer año consecutivo un servicio de autobuses gratuito de 07.00 a 19.00 horas ininterrumpidamente para subir desde Areatza -donde se habilitaron también varios aparcamientos- hasta Pagomakurre.

Como es habitual en la clásica subida del día de San Ignacio, a las doce del mediodía se celebró la tradicional misa en la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, a la altura del refugio del Club de montaña Juventus, en las campas de Igiriñao. Esta ceremonia, la misa más 'alta' de Bizkaia, a 1.150 metros de altitud, pretende ser un recordatorio a los pastores y montañeros fallecidos en las escarpadas faldas del Gorbeia. Pero este año, el acto, al que acudieron unas 300 personas, estuvo oficiado por José Mari Kortazar, párroco de Zeanuri, porque Martin Larrauri, el antiguo cura que llevaba varios años celebrando la misa porque "tenía varios problemas de salud", admite Kortazar. (Nota de Arratia.tk: Hay que dejar constancia de que el naterior párroco Joseba Iturbe fue el que con buen criterio recogió el testigo de celebrar la misa cuando Martin Larrauri ya no pudo asistir).



BARAUSKARRIE Tras finalizar el acto con el himno de San Ignacio, el Ayuntamiento de Zeanuri ofreció el típico barauskarrie en la que se ofrecieron galletas, distintos vinos y mosto para todos los asistentes, mientras un pequeño grupo de txistularis amenizó el hamaiketako. Ana Mari Etxebarria y Anita Astondoa son dos de las jubiladas zeanuritarras que repartían ayer las galletas y el vino en Igiriñao entre los mendizales. "Barau significa ayuno y barauskarrie lo que se come para romper el ayuno" aclaraba Anita Astondoa.

Ana Mari, hija del pastor del Gorbeia, y Anita llevan subiendo desde que eran niñas a la ermita de Igiriñao el día de San Ignacio. "Esto se lleva haciendo durante toda la vida. Antes se venía todos los domingos y festivos del verano y se llenaba de gente de los pueblos. También se solía organizar una romería y un barauskarrie, como ahora se sigue haciendo" señalan las dos mujeres. La tradición de subir a la mayor cumbre vasca se remonta años atrás, cuando en la pequeña ermita de Nuestra Señora de las Nieves, enclavada entre las rocas del hayedo de Igiriñao y con unas medidas de tres metros de profundidad y dos de altura, se oficiaban misas para los pastores que tenían su ganado en las campas de la montaña. Posteriormente, las ceremonias se empezaron a hacer más festivas y multitudinarias hasta el punto de que gente de todo el Valle de Arratia acudía domingos y festivos a las misas y a la posterior romería que se celebraba en Igiriñao. Con el paso del tiempo y la industrialización de Bizkaia, los pastores que vivían en el Gorbeia se fueron reduciendo y al mismo tiempo la tradición fue decayendo hasta quedarse en lo que es actualmente: la festividad de San Ignacio.

Buen tiempo Habiendo dejado ya a un lado el mal tiempo que venía reinando en Euskadi durante las últimas semanas, la jornada de ayer amaneció brumosa y cubierta de nubes. Sin embargo, a medida que avanzaba la mañana, el sol fue poco a poco haciendo acto de presencia mientras las nubes se diluían hasta acabar en un día totalmente soleado y con temperaturas suaves por debajo de los 30 grados.

Aunque el Gorbeia no presentaba ayer su mejor aspecto debido a que tenía varios pasos y caminos en proceso de restauración por el incesante paso de excursionistas y ganado suelto, el buen tiempo atrajo en la festividad de ayer a miles de montañeros venidos de todos los rincones de Bizkaia que no quisieron perderse la festividad de San Ignacio en el Gorbeia. Asimismo, el dispositivo organizado por el Ayuntamiento de Zeanuri y el servicio de autobuses gratuitos ofrecido por la Diputación Foral de Bizkaia ayudaron a que la jornada transcurriera sin incidentes reseñables ni aglomeraciones innecesarias.

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