Leonardo Boff
Jesús es judío y no cristiano, pero rompió con el antifeminismo de su
tradición religiosa. Considerando su gesta y sus palabras se percibe
que se mostraba sensible a todo lo que pertenece a la esfera de lo
femenino en contraposición a los valores de lo masculino cultural,
centrado en la sumisión de la mujer. En él se encuentran, con frescor
originario, sensibilidad, capacidad de amar y perdonar, ternura con los
niños, con los pobres y compasión con los sufridores de este mundo,
apertura indiscriminada a todos, especialmente a Dios, al que llama Papá
(Abba). Vive rodeado de discípulos, hombres y mujeres. Desde que inicia
su peregrinación de predicador, ellas lo seguían (Lc 8,1-3; 23,49;
24,6-10; cf. E. Schlüsser-Fiorenza, Discipulado de iguales, 1995).