San Pedro 2026

jueves, 9 de julio de 2026

San Kristobal Bermeon, uztailak 10, barikua, 11:00 Santa Marian

 

San Kristobal Bermeon, uztailak 19, barikua, 11:00 Santa Marian

Bendición de San Cristóbal en Bermeo, el viernes 10 de julio, a las 11:00 en Santa María

Bizitza eta leiendak. Mensaje de responsabilidad en el tráfico

Bizitza

Bidaiarien babeslea

San Kristobalen irudirik ohikoenak erraldoi bizardun bat irudikatzen dau, Jesus Umea sorbalden gainean daroana eta ibai baten urak zeharkatzen laguntzen deutsona; Umeak munduari hatz puntekin eusten deutso, pelota bategaz jolasean ariko balitz lez.

Ermitau bat ezagutu eban, kristinau fedean irakatsi eutsana, eta iradoki eutsan txabola bat eraiki eiala ur arriskutsudun ibai baten alboan, eta han bizi eitela, ibiltariei zehartzen lagunduz, hareen garaiera eta indarra erabiliz. Zerbitzu honek atsegin emongo leuskio Kristori, jente asko hilten zan-eta ibaia zehartu nahian. Egun batean, erraldoiak haurren ahots bat entzun eban laguntza eske: beste ertzera pasau gura eban ume bat zan. Erraldoiak sorbalda gainean kargau eban, eta ur iskanbilatsuak zehartzen hasi zan; baina aurrera egin ahala, haurraren pisua handitu egin zan, eta ahalegin handiz bakarrik lortu eban beste aldeko ertzera iristea. Han, Umeak bere nortasuna azaldu eutsan: Jesus zan, eta erraldoiak eutsi eutsan pisua mundu osoarena zan, Kristoren Odolak salbaua.

Kondaira horrek, mendebaldeko ikonografia inspireteaz gan, San Kristobal ontzijabeen, erromesen eta bidaiarien patroi gisa aitatzea eragin dau.

Aurea kondairaren arabera, Kristobalen martirioa Liciako Samon jazo zan garagarrilaren 25ean.


Jornada de Responsabilidad en el Tráfico

Un año más, y son ya cincuenta y ocho, el primer domingo de julio, este año  el día 5, los Obispos responsables de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana y del Departamento de Pastoral de la Carretera de la Conferencia Episcopal Española, con motivo de la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, os enviamos, con nuestro afectuoso saludo, unas palabras de aliento y felicitación a todos los conductores y muy especialmente a los transportistas, a los cuales agradecemos la gran labor que hacen en bien de toda la sociedad.

Lo hacemos en la proximidad de la fiesta de san Cristóbal, día 10 de julio, vuestro patrono, con motivo de las vacaciones de verano, en las que se registra un intenso tráfico por carreteras y calles de nuestros pueblos y ciudades.

Os saludamos a todos los que estáis relacionados con la movilidad humana y la seguridad vial: DGT, guardia civil, policía de tráfico, camioneros, taxistas, repartidores, conductores de autocar y autobús, ambulancias, bomberos, repartidores, cofradías de san Cristóbal, asociaciones de transportistas, de víctimas, automovilistas, motoristas, ciclistas y usuarios del patinete, a los cuales, se les han  puesto unas normas y obligaciones para que todos encontremos nuestro lugar a la hora de circular por el casco urbano.

No olvidamos a quienes trabajan, en ocasiones durante el día y la noche, en los muchos servicios relacionados con la movilidad, como gasolineras, restaurantes, talleres mecánicos, obras en las vías públicas etc.

Saludamos también a los peatones que transitan por los centros urbanos y les animamos al buen uso de los pasos de peatones y aceras, con el fin de evitar posibles siniestros.

Jornada de Responsabilidad en el Tráfico.

Además de saludaros muy cordialmente, os ofrecemos esta breve reflexión sobre vuestra labor al volante, tan necesaria y a la vez tan delicada. Esta jornada no es solo un recordatorio de las normas de tráfico, sino una llamada profunda a asumir con conciencia recta la responsabilidad que cada uno tiene en la vida de los demás.

Sed prudentes y sencillos

El lema de este año: “Sed prudentes y sencillos”, tomado del Evangelio de san Mateo, nos invita a mirar nuestro comportamiento al volante desde la perspectiva de la sabiduría y la humildad. Jesús nos dice: “Sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas” (Mt 10,16), enseñándonos que el verdadero cuidado y respeto no se logra con fuerza o rapidez, sino con discernimiento, conciencia y respeto por la vida.

En esta Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, la Iglesia nos convoca a reflexionar sobre nuestra responsabilidad en la conducción y en el cuidado de la vida de los demás. Como conductores y transportistas, estáis llamados a vivir, no solo con habilidad técnica y destreza al volante, sino también con virtud, prudencia y respeto, pues cada viaje representa un encuentro con el prójimo y con la vida que Dios nos confía.

Actuar con discernimiento y humildad

La exhortación del Señor a ser “prudentes como serpientes y sencillos, como palomas” (Cf. Mt 10,16) nos invita a actuar con discernimiento y humildad, combinando inteligencia práctica y respeto a los demás. La prudencia es la virtud que nos permite prever los peligros, tomar decisiones acertadas y evitar accidentes; la sencillez, por su parte, nos protege de la arrogancia, la impulsividad y la violencia en la carretera.

El prudente ve el mal y se protege

En la vida cotidiana de un conductor o transportista, la prudencia se manifiesta en el cumplimiento de las normas de tráfico, respetando los límites de velocidad, manteniendo la atención y anticipando los posibles riesgos. La Palabra de Dios nos recuerda: “El prudente ve el mal y se protege, los incautos se arriesgan para su mal” (Prov 22,3). Por tanto, la prudencia no es solo una cuestión técnica, sino también moral: cuidamos nuestra vida y la de los demás, y evitamos poner en riesgo a quienes viajan con nosotros o circulan por las mismas rutas.

Compromiso ético y moral

La Jornada de Responsabilidad en el Tráfico nos permite descubrir que la seguridad vial, además de ser un acto de justicia, es también un acto de amor al prójimo.

La ética de la carretera nos llama a:

  • Mantenerse atentos y descansados, evitando la fatiga y la distracción.
  • Cumplir con las normas de tráfico, entendiendo que estas existen para proteger vidas.
  • Conducir con moderación y paciencia, recordando que el tiempo de llegada nunca justifica poner en riesgo la propia vida o la de nuestros semejantes.
  • Ser ejemplo para otros, especialmente para los jóvenes que aprenden observando nuestro comportamiento.

Ama a tu prójimo como a ti mismo

La sencillez nos llama a actuar con humildad y respeto. La Palabra de Dios nos exhorta: “No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros” (Flp 2,3). En la carretera, esto se traduce en paciencia ante otros conductores, cortesía ante situaciones difíciles y disposición a ceder el paso cuando sea necesario. Cada gesto de respeto es una expresión concreta del amor al prójimo, mandamiento central del Evangelio: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22,39).

Nuestro compromiso con la fe y la vida

La vida en la carretera puede ser exigente, especialmente para quienes recorren largas distancias transportando bienes y servicios. Sin embargo, el apóstol Pablo nos recuerda: “Que todo lo vuestro se haga con amor” (1 Cor 16,14). Esto incluye vuestra manera de conducir, de interactuar con otros y de cumplir vuestras responsabilidades. Cada maniobra, cada decisión tomada con prudencia, puede ser un testimonio de vuestra fe en el Dios de la vida y de nuestro compromiso con el respeto a la vida de los demás.

El Salmo 121 nos ofrece una bella oración de protección para todos los que viajan:

“Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra” (Sal 121,1-3).

Que esta oración os acompañe cada vez que iniciáis un viaje, recordando que Dios cuida de vosotros y os llama a cuidar también de los demás.

La prudencia nos permite actuar correctamente

Hoy la Iglesia os invita a asumir la responsabilidad en el tráfico, no solo como un deber civil, sino como un acto de fe y amor. Como dice Proverbios 4,7: “El comienzo de la sabiduría es adquirirla, con todos tus haberes, compra prudencia”. La prudencia aplicada a la conducción implica respeto, atención, paciencia y previsión; la prudencia os permite anticipar riesgos y actuar correctamente en situaciones complejas.

Queridos hermanos y hermanas, en esta Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, pidamos al Señor que nos conceda:

  • Prudencia para prever los riesgos y proteger la vida (Prov 14,15).
  • Sencillez y humildad para actuar con respeto y paciencia en la carretera (Lc 6,31).
  • Firmeza y responsabilidad en nuestra conducta, conscientes de que cada viaje puede ser un acto de servicio y amor al prójimo (Col 3,17).

La fe y la prudencia estén presentes en cada viaje: que la oración, la reflexión y la conciencia de vuestro trabajo como conductores, acompañen las manos al volante, los pies a los pedales y el corazón en cada decisión.

María, compañera en el camino

Que la Virgen María, Virgen de la Prudencia, estrella de la esperanza y Madre de todos los viajeros, nos acompañe en cada trayecto, protegiendo nuestros caminos y nuestros corazones. Que cada viaje sea un testimonio de fe, prudencia y sencillez, y que nuestras manos y nuestros pies sean instrumentos de vida y cuidado.

Bendición para conductores y transportistas

Dios todopoderoso os bendiga a todos los conductores y transportistas con responsabilidad. Que vuestros ángeles os guarden de accidentes y peligros, y que cada jornada en la carretera sea un camino seguro hacia la vida y la paz de la mano de san Cristóbal, nuestro celestial protector de transportistas y conductores.

 “Sed prudentes y sencillos” (Mt 10,16). Que estas palabras de Jesús iluminen vuestros caminos, orienten vuestras decisiones y fortalezcan vuestro compromiso con la vida.

Feliz día de la Responsabilidad en el Tráfico y fiesta de san Cristóbal

“Os escribimos esto, para que nuestro gozo sea completo” (1 Jn 1, 4).

Obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana
Departamento de Pastoral de la Carretera de la CEE

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