La tradición cuenta que Roque era un joven de la ciudad de Montpelier (Francia), que había repartido su herencia entre los pobres y se dedicaba a recorrer Italia como peregrino, curando a los enfermos de peste.
Al contacto con los enfermos, él mismo se contagió, por lo que decidió retirarse a un bosque para evitar propagar la enfermedad. Sobrevivió gracias a un perro que todos los días le llevaba un panecillo que tomaba de la mesa de su amo. El can, además, lamía cada día sus yagas, que se curaron milagrosamente.
Por todo ello, es el santo patrón contra las epidemias y las pestes. En esta imagen aparece vestido como un peregrino a Santiago (aunque el santo nunca fue a ese lugar), con las conchas de vieira, la capa y una vara con la calabaza que utilizaba como cantimplora. Se acompaña del perro, que lleva un pan en la boca, y con su mano izquierda levanta la túnica, mostrando las marcas de la peste.
Es una escultura muy expresiva gracias a la calidad de la talla y la policromía.
Fuente: Retablos monumentales de Bizkaia
Seguirá...

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