Según su leyenda, Sebastián era un soldado romano que se había convertido al cristianismo y se negaba a participar en los sacrificios a los dioses paganos. Descubierto por sus superiores, fue condenado a morir por los disparos de las flechas de los soldados del emperador.
Por eso se le representa aquí atado a un árbol, con el cuerpo lleno de flechas, símbolo de su martirio, y con un casco y una capa roja a sus pies, que lo identifican como soldado romano. El santo sobrevivió a este martirio; esta capacidad de recuperación hace que se le considere protector ante las pestes y las enfermedades.
En esta escultura, destaca el gesto expresivo de Sebastián, que ofrece su sufrimiento a Dios, así como la manera en que se pinta la sangre de sus heridas.
Fuente: Retablos monumentales de Bizkaia
Seguirá...

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